Las Bases del Yoga – El nuevo libro de Swami Satyananda Saraswati

Las bases del yoga, el nuevo libro de Swami Satyananda Saraswati. Noticia extraida del “Bloc Cultura Retorica “

febrero 15, 2022

Ve más adentro, allí brilla el corazón del yoga

“Para comprender plenamente esta enseñanza es necesario entrar en otra concepción del mundo, despojarse de muchos de los condicionamientos de la sociedad moderna que nos limitan y ser capaces de participar de una cosmovisión sagrada y de una metafísica milenaria”, nos dice Swami Satyananda Saraswati en Las bases del yoga. El origen del hatha yoga, los nathas, y su expansión por Occidente, publicado recientemente por Editorial Kairós.

Una afirmación contundente que resitúa nociones erróneamente concebidas en el imaginario colectivo acerca del yoga como una práctica independiente de su raíz hindú y disociada del hilo sagrado que la mantiene viva. Swamiji disecciona los porqués de la escena actual del yoga y el camino que la llevó de ser una aspiración a la infinitud y una cosmovisión sagrada que abarca la totalidad de la vida -y lo más importante, una transmisión directa de guru a discípulo tras una profunda preparación-, a imponerse como un producto de consumo masivo con horas semanales de duración.

En sus páginas, Satyananda nos lleva de la mano y nos conduce por un viaje a través de profundas y nectáreas citas seleccionadas meticulosamente de numerosos textos sagrados y académicos que respaldan su exposición. Fue impactante finalizar la lectura del libro y encontrar una extensa, generosa y detallada bibliografía ordenada por temas. Este compilado y la imagen de las escrituras sagradas fluyendo a través de Swamiji como un instrumento de sabiduría divina, condujo a quien escribe al recuerdo de algo que dijo en un satsang en relación a la enseñanza de su guru, Swami Muktananda:

“Cuando Baba hablaba, no hablaba él, porque citaba a Vasishta y a los pocos minutos citaba a Yājñavalkya, luego a Rama, a Krishna o a Patanjali; citaba los tantras, a Abhinavagupta o al Pratyabhijña Hridayam. ¿Dónde estaba Baba ahí? Baba era solamente aquel que hilaba estos textos y que se escondía detrás”.

Está claro que en este comentario Swamiji no se refiere únicamente a las referencias, sino al ser establecido en el conocimiento que ha engullido como parte de sí la sabiduría del sanatana dharma (hinduismo) y se ha hecho uno con la enseñanza desde el punto de vista experiencial.

Lo mismo ocurre en Las bases del yoga, donde Swamiji expone la clave de la dicha y ofrece una vía que, al entender de quien escribe, es la resistencia a este mundo caótico. La vía espiritual es la Gran Vía. Y lo más noble es que no pretende hacernos creer nada, sino que nos da las herramientas necesarias para empoderarnos a nuestras mentes y ser más libres de los condicionamientos personales, sociales y de la modernidad.

Leamos sus palabras:

“El camino del yoga no se basa en la creencia, sino en la autoindagación, en la observación profunda de lo que Somos”.

Swamiji nos enseña que el yoga es un medio a través del cual, si seguimos determinadas pautas, llegaremos a determinado plano de conciencia o alcanzaremos determinado objetivo. Una operación casi “matemática” que nos puede tomar una, cinco o mil vidas resolver, pero que en algún nacimiento -y como resultado de la gracia y el esfuerzo-, revelará su resultado. “Ve más adentro, más adentro”, -dice el sabio al leñador en el epílogo de la obra-, allí brilla el corazón del yoga.

El libro comienza con una contundente enseñanza:

“El yoga es la cesación de los movimientos de la mente” -Patanjali-

y la realidad conocida es la manifestación cósmica del baile divino; por tanto, nuestra esencia es aquello que es anterior a la mente que al moverse manifiesta el mundo.

Continúa con una enseñanza más contundente aún:

sin guru no hay yoga, sin discipulado no hay transformación, sin vínculo de corazón a corazón no hay trascendencia.

Swamiji escribe esto no solo porque lo digan las escrituras, sino porque es su experiencia consumada en este camino. Tras haber recorrido de primera mano todos los estadíos de la sadhana y su culminación, no puede hacer más que transmitirnos su estado; el mismo acerca del cual cientos de mahatmas (grandes sabios) han enseñado a lo largo de la historia: que en nuestro interior habita el néctar del infinito que tiene la forma de la dicha.

En el segundo capítulo titulado El yoga en las Upanishads, encontramos el corazón del libro. ¿Qué son las Upanishads? Son la parte final de los Vedas, las escrituras hindúes más antiguas que contienen el conocimiento trascendente revelado a los antiguos rishis (sabios) en estados elevados de meditación,

“Aquello que, una vez conocido, no queda nada por conocer” (Chandogya Upanishad).

Este es el corazón del conocimiento y por tanto es el corazón de la obra de Swamiji.

Otro punto sumamente interesante de Las bases, es que se vislumbra con sutileza e inteligencia el espíritu crítico de Satyananda no solo en relación a la tergiversación del sentido y objetivo del yoga, sino también, a las falsas igualdades religiosas que se proliferan el mundo moderno. El universalismo se celebra como si todas las doctrinas condujeran al mismo lugar y las diferencias substanciales entre sus objetivos y sus “cielos”, no marcaran entre ellas abismos irreconciliables.

Estos abismos fueron surcados también en la India por años y años de violentas invasiones musulmanas que impusieron su doctrina y causaron debilitamiento social. Esto sumado a la invasión inglesa en la India y la imposición de su sistema educativo que rompió con el tradicional sistema de gurukula (escuelas tradicionales hindúes), provocó un decaimiento en el modo de autopercibirse de los hindúes y en su vínculo con el sanatana dharma como pilar fundamental de sus vidas.

La combinación de estos factores es el punto de quiebre que expone Swamiji acerca de las causas que llevaron a la expansión del yoga (alejado de su sentido real) por Occidente. Por tanto, la riqueza del libro no se basa solo en ser un pálpito vivo de enseñanza, sino también, en alumbrar una perspectiva de la historia sobre la que no resuenan ecos.

Los demás capítulos del libro son: El yoga en la Bhagavad-gītā, donde se nos muestran diferentes ramas del yoga y, a su vez, como esta práctica abarca la totalidad de la vida bajo la enseñanza de:

“el yoga es la destreza en la acción” (yoga karmasu kausalam).

Continúa con El raja yoga de Patanjali, donde se profundiza con más detalle en la enseñanza del gran sabio. Sigue con Las raíces del hatha yoga y su expansión por Occidente, comentado en los párrafos previos, y termina con una selección de Preguntas y respuestas en el camino del yoga, a través de las cuales la obra se comunica con más cercanía aún, porque en las dudas compartidas podemos encontrar nuestras respuestas.

En consecuencia, Las bases del yoga no es una obra meramente teórica, sino que es un libro vivo cargado de la experiencia directa de su autor. La shakti o energía de quien ha convertido su vida en yoga puro traspasa los capítulos del libro, pues la enseñanza cobra vida en las palabras de quien está establecido en ella.

Quien escribe ha de reconocer que cuenta con ventaja y parcialidad para hacer estas afirmaciones, pues los que tenemos la gracia y fortuna de compartir y observar a Swamiji en el día a día, somos testigos de cómo cada palabra de Las bases está sustentada en su actitud siempre correcta sin atisbo de ruido ni contradicción. Swamiji es yoga y escribe no solo desde lo que sabe, sino -y lo más importante-, escribe desde lo que Es.

Sin duda este texto está destinado a convertirse en un clásico del género y una referencia imprescindible para todo aspirante que busque profundizar en este camino. Valoramos los aportes del yoga postural como puerta de entrada al yoga de la trascendencia y somos muestras vivientes de cómo su expansión en Occidente fue la soga que nos acercó a la sabiduría bajo la guía de Swamiji.  

“Levántate. Despierta. Acércate a los grandes (sabios) y aprende. El camino es estrecho y arduo, tan difícil de transitar como el filo cortante de una navaja. Así lo describen los sabios”, dice Yama, el Señor de la muerte, a Nachiketa en la Katha Upanishad.

La vida es un soplo y, si esta obra despierta el anhelo en ti, no dudes en acercarte a la fuente viviente. Como escribe Swamiji,

“es posible que, ahora mismo, en un pequeño ashram o en un lugar retirado, un sabio maestro, después de haber probado durante tiempo a su discípulo -que lleva una vida ascética dedicada a la contemplación y práctica yóguica- le inicie en el yoga y le enseñe cuidadosamente. Y es posible que sea este mismo discípulo quien, dentro de un tiempo, siga enseñando de manera silenciosa a otras personas que tengan el fuego necesario para vivir en la ascesis y la contemplación, continuando así con una sucesión casi eterna de enseñanza”.

Estos lugares ciertamente existen.

Gracias Swami Satyananda Saraswati por esta ofrenda al dharma.

Puedes adquirir Las bases del yoga, los orígenes del hatha yoga, los nathas, y su expansión por Occidente, a través de la tienda de Advaitavidya: https://advaitavidya.org/tienda/las-bases-del-yoga-el-origen-del-ha%e1%b9%adha-yoga-los-nathas-y-su-expansion-en-occidente/

Con amor y respeto.

Atmajyoti.

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