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Swami Satyananda Saraswati: “Las pautas del yoga hacen reconocer la sacralidad en la propia vida, en el prójimo, en cada acto”

(Barcelona, 1955) Ha vivido tres décadas en la India. Conoce a fondo la tradición hindú, especialmente la filosofía del Yoga, El Advaita Vedanta y el Shivaismo de Cachemira.

10/11/2017 10:11
Fundador de l’associació hindú Advaitavidya

Visitamos a Swami Satyananda Saraswati, fundador de la asociación hindú Advaitavidya , en Kailash Ashram, en la Ametlla del Vallès, donde dispone de un fondo especializado de más de doce mil volúmenes sobre Sanatana Dharma, nombre verdadero del hinduismo, y espacio para las actividades de los seguidores. Su maestría también es muy reconocida en México y Argentina. Ha publicado una introducción sobre El hinduismo en Fragmenta Editorial (2012).

Texto: Juan Gómez y Segalà

Permítame que comience con la pregunta que le deben haber hecho más veces. ¿Cómo un catalán acaba interesándose en el hinduismo?

Efectivamente, es la pregunta que me han hecho más veces. Todo va empezar de joven y, concretamente, en clase de religión en el instituto. Mi profesor de religión habló de varias religiones, del hinduismo y de la Bhagavad Gita. Él tenía una copia de este libro y se lo pedí. Yo tenía quince años y leer ese texto me conmovió. Encontré una profundidad metafísica tan grande que me cautivó y me llevó a empezar a meditar y a hacer yoga.

En ese momento no debería ser fácil encontrar materiales o personas de referencia.

Casi no había, y por tanto en una primera fase de juventud pasé un tiempo leyendo libros sobre yoga y budismo, que se encontraban más. En cambio, sobre la filosofía del hinduismo se encontraba muy poco.

¿Cuándo fue el primer viaje a la India?

Pasan cinco años, voy profundizando, hago yoga, me hago vegetariano, y los veinte años tengo un fuerte deseo de tener un maestro que me guíe en este camino. En 1975, después de unos meses de viajar por la India me encontré con un maestro, Swami Muktananda, en un pueblo pequeño en el norte de Mumbai. Quedé pleno, satisfecho, con unas pautas claras y allí comienza de forma muy seria mi camino interior.

¿Cómo se encuentra un maestro?

Un maestro se encuentra en el momento que hay un deseo de cambiar, de trascender, de no seguir atrapado en los propios conceptos. Notas que encuentras en una persona una complicidad que hace resonar dentro de ti sus palabras. Su expresión y su enseñanza corresponden con tu sentir más profundo. Y notas esta curiosa unión interna que hace que confíes plenamente. Encontramos personas que enseñan cosas muy interesantes, pero encontrar un maestro es algo diferente porque requiere esta unión de corazón a corazón.

¿Cómo se supera la dificultad lingüística, atendiendo todo el sustrato cultural que arrastra una lengua?

Cada lengua es un universo. Entonces uno tiene que contemplar las enseñanzas, para comprender esa nueva forma de ver las cosas. En el caso del hinduismo, hay una forma religiosa más exotérica o externa (los nombres, las formas, los rituales, las deidades, curiosas a veces con ojos occidentales). Pero más allá puedes encontrar la metafísica profunda y sencilla de las Upanishads, donde un maestro enseña cómo aquietar la mente, para así reconocer la luz del corazón.

En esto hay muy pocos tintes culturales. Serían muy cercanos a los antiguos maestros presocráticos, e incluso los neoplatónicos. No estaríamos tan lejos de la esencia de la metafísica Indoaria. Aun así, esta esencia tan pura está rodeada de un contexto cultural que conviene conocer para entender estas formas y el simbolismo de los cultos y las deidades. Si uno acepta un canon, como lo podemos encontrar en el hinduismo, hay que ser riguroso y responsable para conocer los textos y las fuentes, el porqué de las cosas, no tener miedo de cuestionar. Todo tiene una sabiduría detrás, pero esto requiere un esfuerzo de indagación.

¿Tiene alguna ventaja aproximarse al hinduismo siendo europeo y ajeno de la cultura india?

Creo que sí. Tiene la desventaja de la lengua o de informaciones que un niño hindú ha evidenciado desde pequeño. Pero lo que tienes demasiado cerca, a veces no lo valoras. Y en la India encontramos personas mirando hacia Estados Unidos, desvalorizando lo cercano. El hecho de venir de fuera y valorarlo todo con tu razonamiento, con este cambio de vida o de religión, me ha ayudado mucho. Es una opción que tú tomas y lo valoras de manera más vivida. Gulabrao Maharaj, un maestro contemporáneo, decía que se puede ser hinduista de dos maneras: por Janma (nacimiento) o por diksha (iniciación). Si se dan dos, mejor. Pero si sólo se puede acceder por una, es mucho más relevante la que es por opción personal.

¿Fue el primer discípulo europeo de su maestro?

No, Swami Muktananda ya tenía discípulos occidentales, y para él también fue un reto. Tuvo que exponer una enseñanza en la que se daban muchas cosas por supuestas a unas personas que tenían otro bagaje cultural. Pienso que tuvo la habilidad de darnos las pautas, la disciplina y la esencia de la metafísica hindú de forma muy clara.

Tanto en época de hippies, como con la proliferación de fiestas de holi y talleres de bollywood, ¿hay que entender estas modas como signos de influencia de la cultura hindú o como degeneración que folkloriza y banaliza su raíz?

En la actualidad en el hinduismo, hay occidentales muy versados que se están convirtiendo en maestros por su erudición, por su estado interior, con años de ascesis en la India. A la vez, estamos inmersos en un mundo que lo banaliza todo, y lo podemos ver sobretodo en el hatha yoga, con miles de personas que hacen cursos y talleres, a menudo con un conocimiento muy pobre de la filosofía que lo sustenta. Y ahora se repite la banalización con el mindfulness, que en algunos casos se aparta del contexto espiritual de la práctica meditativa, dándole un carácter de auto-ayuda. El mundo moderno es así: una máquina que debe comerciar con una cosa y otra, con ideas, que saca las cosas de contexto para usarlas y abusarlas. No podemos hacer nada más que intentar mantener la tradición con su pureza, enseñando sus raíces.

Los catalanes que se acercan al hinduismo, ¿qué buscan?

Buscan sentido a su existencia, el porqué de su vida. Buscan responder aquella gran pregunta de ¿quién soy yo? Hay una llamada interior y, a ciertas personas les atrae la metafísica hindú.

¿Y qué encuentran?

Lo que encuentra cada uno es diferente. Normalmente encuentran la inspiración para llevar una vida más armoniosa y ordenada internamente. Si siguen ciertas pautas yóguicas, van reconociendo la sacralidad en su interior, en el prójimo, en la propia vida, en cada acto. Un reencuentro de la vida sagrada. Uno debe ser responsable en todo, en todos los sentidos. Encuentran una armonización de la persona. También descubren un corpus de sabiduría milenaria que siempre puede ser un referente práctico de gran ayuda. Pueden encontrar un inmenso espacio de paz en su interior.

El hinduismo es muy diverso, incluso en Cataluña. ¿Cómo enriquece Cataluña la nutrida presencia hinduista?

Las diversas corrientes aportan la riqueza que la espiritualidad puede aportar. Suerte que hay esta diversidad de cultos y de diferentes escuelas, donde una persona que quiere adentrarse en una de ellas tiene la oportunidad de profundizar. A nivel espiritual, Cataluña no tiene fronteras: tiene esta apertura. Una Cataluña que sólo contara con una única confesión sería un país más limitado. Afortunadamente tenemos una Cataluña muy abierta, que se corresponde mucho con el espíritu que nos identifica. Y estas escuelas son un pétalo más en esta flor que es la apertura al mundo espiritual.

Cuando habla de la sacralidad y la metafísica, lo hace en unos términos muy parecidos a los que emplearía un cristiano o un musulmán. ¿Qué relación se establece entre las personas que comparten esta vivencia trascendente que extraen en diferentes tradiciones? ¿Un diálogo? ¿Una comunión?

Se trata de llegar a ese punto donde se comparte la sacralidad dentro de la vivencia de cada religión y al mismo tiempo compartir también el pleno respeto hacia el otro. El hinduismo siempre ha respetado la conciencia del otro, sin embargo la India ha sufrido invasiones con destrucción de templos que han sido reconstruidos una y otra vez, y brahmanes muertos masivamente. Tanto el Islam como el cristianismo han invertido muchos recursos para la conversión de la India y afortunadamente no lo han conseguido. Como hinduista no tengo ninguna intención de convertir ningún musulmán ni cristiano. Estaré contento que cada uno siga su camino. Las religiones monoteístas a veces tienen el impulso de querer que el otro sea como ellos quieren. Este es el punto más importante del diálogo interreligioso.

India sufrió la inquisición a partir de San Francisco Javier durante casi 300 años. ¿Qué necesidad había de imponerles una religión, con unas pautas que ni buscaban ni pedían? Ahora no es así, pero sí que todavía hay iglesias protestantes que dicen que la India es un país de demonios y que debería haber una iglesia en cada pueblo, expresado con un lenguaje que llega a ser poco agradable. Yo creo que este es el reto del diálogo: amémonos de una vez, respetémonos de una vez. Valoremos la diversidad religiosa con las diversas formas de llegar, y así veremos la belleza de la sacralidad.

Una de las facetas más visibles de las religiones son las fiestas: para la exteriorización y porque son fáciles de compartir. ¿Cuáles son las principales fiestas hinduistas?

Una de las fiestas principales para el hinduismo es el Divali, que es muy vistosa: encienden muchas lamparitas. Tiene que ver con la luz de la conciencia, con la luz interior. Hace poco celebramos también el navarati, nueve días dedicados a la diosa, donde se propicia la madre cósmica en diferentes aspectos. El calendario hindú es muy rico en festividades: el nacimiento de Rama, el nacimiento de Krishna, la noche de Shiva. Según la escuela se enfatizan más unas u otras. Muchas fiestas están vinculadas al ciclo del año, por los solsticios y los equinoccios, o las lunas llenas. Divali seguramente es la fiesta más representativa.

¿Qué otras prácticas realizáis a parte del yoga?

En nuestra enseñanza sí que trabajamos la filosofía del raja yoga, pero ponemos el énfasis en las Upanishads, que son la parte final del Veda, que habla del conocimiento del propio ser. La escuela que se desarrolla a partir de aquí se llama Advaita Vedanta, el camino de la no-dualidad, que concibe que hay una esencia, más allá de nombre y forma, que existe en todo y siempre, y que puede ser reconocida en uno mismo. Es el camino de jñana, conocimiento.

¿Qué reto tiene personalmente? ¿Dónde pone esfuerzos?

El gran reto es ser fiel a esta antiquísima tradición y poder exponer esta sabiduría en Cataluña y Occidente con la máxima pureza posible. No inventar nada. Ser un eslabón más en la cadena de conocimiento milenario, donde simplemente expones aquella verdad que tantos sabios han vivido.

Entrevista del Boletín 2017 #57 de la Secretería General de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya realizada por Joan Gómez i Segalà
10/11/2017

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